El café llegó a tierras peruanas entre 1740 y 1750, según cronistas diversos, pero es a partir de 1760 que se reporta como cultivo en desarrollo en zonas templadas de Huánuco, según dan cuenta cronistas en la revista El Mercurio Peruano.
Desde entonces, hace 260 años, el café se ha ido empoderando del agro peruano por iniciativa privada, sin políticas públicas de fomento o promoción, a pesar de la demanda creciente de gentes de diversos estamentos sociales. Hasta Antonio Raimondi apostó en el siglo XIX por el café, al invertir en plantaciones de café, cacao, caña y maderas en Chanchamayo, aunque sin fortuna.
Es en el siglo XX que el cultivo del grano aromático se dinamiza, al acceder al mercado internacional y crecer el consumo local. Sin embargo a partir de la década del 50 el café adquiere importancia estratégica en el agro peruano y las inversiones se incrementan en la selva alta.
Pero la revolución del café se da a partir de la década del 90, luego de la derrota de la subversión y terrorismo en el país. De 200 mil hectáreas en 1994, se pasó a 425 mil en el 2012, con una tasa de crecimiento de 7% anual en 18 años.
¿Qué motor impulsó esta expansión, que sin políticas de fomento público creció en 125%?. Tres factores fueron los animadores de este crecimiento: 1) Opción por café de calidad; 2) Desarrollo de la organización de los pequeños productores; y 3) Promoción ´ de los cafés especiales (orgánicos y comercio justo).
En esta alternativa la Junta Nacional del Café, creada en enero de 1993, cumplió un papel decisivo. Apostó, con fuerza por esta opción, contra viento y marea.
Esta ruta de café de calidad colocó a Perú como un país productor e innovador, referente de los cafés especiales. Hoy, con 23 años de trabajo de la JNC, el país cuenta con 119 cooperativas cafetaleras en 10 regiones, con más de 70 mil familias organizadas empresarialmente, que marcan la diferencia en la oferta de café de calidad.
Esta transformación cafetalera fue posible gracias al esfuerzo de dirigentes y técnicos de las diversas organizaciones cooperativas, que desoyendo campañas adversas al modelo empresarial, desde sectores públicos y empresariales, han colocado al café en el liderazgo de las agroexportaciones peruanas.
Los 23 años de trabajo de la JNC continuarán con buenas cosechas, porque la apuesta por la eficiencia, transparencia y solidaridad hacen la diferencia en nuestro Perú agrario.